Hablando hace ya bastantes dias atrás, salió a relucir el tema del blog en una conversación frente a una pared a medio pintar. Lo cierto es que me sentí un poco violenta al saber que algunas personas consideraban mi blog ... no me acuerdo de las palabras exactas, pero vendria algo a ser algo así como autoconmiserativo (debo de haberme inventado la palabra). Quizas lo que más me reviente es el hecho de que posiblemente sea cierto, muchas veces me he dejado vencer por la ¿vulgaridad? ¿lo fácil? y he escrito cosas que leyendo tiempo después me han hecho ruborizar un poco y preguntarme a mi misma... ¿en que estaria pensando en aquel jodido momento?. No es un caso de vergüenza ajena. Se llama vergüenza propia. Tranquilos, me ha durado pocos segundos.
El primer blog de todos nació bastante tiempo atrás, mucho antes de que estallase el boom de los blogs, no escribia casi y lo que escribia, bueno... mas que un diario pretendian ser ejercicios de escritura que no llevaban a ninguna parte. Infulas de una postadolescente que se creia escritora, o mas bien, que creia querer serlo. Apestaba, apesta y apestará, no lo niego, ese blog es como las fotos de la adolescencia que prefieres que nadie saque a la luz. Fea, con los dientes torcidos y unicej... ¿Quien quiere verse a si mismo en su peor momento? No gracias, prefiero no gastarme una fortuna en antiacidos.
El segundo blog, nació más al estilo de un diario personal que muy pocas personas conocian y que al principio tenia la misma dirección que este, muchas de mis frustraciones encontraron salida en aquellos tiempos en la letra escrita, y con la confianza de que solo algunos conocidos lo leian, pero eso cambio, algunos hechos acaecidos en otro blog me alteraron un poco y decidí mover los archivos, si no borrarlos a otro lugar mas o menos seguro. Ahora vive en una suerte de sótano que no miro desde hace mucho tiempo, los archivos cogiendo polvo no son menos polémicos que algunos que he escrito en esta versión actual, tampoco a su vez me arrepiento o retracto de mis opiniones, porque son eso y son mias, uno no repudia a sus hijos así como así, pero por otro lado tampoco me gusta dar de comer a ciertos animales carroñeros que viven a costa de desgracias ajenas, demasiado se han cebado, y así de gordos están... (en todos los sentidos)
¿Pero que es lo que me ha movido a la hora de escribir? Sobre todo, escribir para mi, muchas veces poniendo las cosas sobre el papel todo aparece bastante mas claro, como esas cosas que por la noche parecen tan tremendas y a la mañana siguiente son problemas del tamaño de un grano de arena. Inevitablemente acabamos escribiendo para los demás, acabamos muchas veces hablando de temas que generarán comentarios, acabamos hablando de tonterias con tal de escribir algo y que los demás nos respondan. Lo cierto es que no me apetece mucho seguir esta linea, quizás sea por eso que estos dias no me apetece mucho escribir, o lo que tengo en mente no lo considero suficientemente interesante para mí misma. Pero por otro lado el exponerme de esa manera a la gente también tiene argumentos favorables, y es que la gente conoce una parte de mi, y sabe lo que puede esperar y lo que no.
Soy bastante zafia, grosera, demasiado directa algunas veces, sincera cuando no debo, mentirosa cuando lo encuentro suficientemente divertido, a veces yo misma me aborrezco de lo pesada que soy, y otras veces me doy palmaditas a mi misma en el hombro al ver lo que he logrado, a veces doy asco convirtiendo esto en una especie de crafty blog y poniendo fotos de todas las patochadas que hago de manualidades, XD pero bueno. Como ya he dicho otras veces, este es mi blog y me lo follo cuando quiero. A decir verdad, a pesar de las chorradas que he escrito, no me arrepiento de ellas, porque aunque dan verguenza estan ahi para demostrarme lo capulla que puedo llegar a ser y como recordatorio de "Eh! no lo vuelvas a hacer más, coño!"
A lo mejor mañana escribo 8 posts, a lo mejor hasta septiembre no escribo ni una sola letra. Quizás lo unico claro es que escribo lo que quiero y cuando quiero.
PD: Es bueno volver a casa, pero ya tengo ganas de irme.